A 19 años de su segunda desaparición seguimos exigiendo verdad y justicia.
Su testimonio fue clave para condenar a Etchecolatz, y por eso lo hicieron desaparecer en democracia.
Hoy, frente al avance del negacionismo y el intento de desguace del Estado, reafirmamos que la memoria es presente y futuro de lucha.
No olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos.
El Estado es responsable.
¡Julio López, presente!
